domingo, 20 de julio de 2008

A LOS VICIOS QUE NO MERECEN FIN

A los partidos sucios con dos ganadores,
A los amaneceres mustios de tanto alcohol.
A las anestesias que aumentaban los dolores,
A los winnazos ebrios con mil gritos de gol.

A las apuestas que se doblaban hasta cero,
A las inmensas fortunas de menos cuatro cifras.
A los ‘te extraño’ que significaban ‘te quiero’,
A las malas ondas que traían buenas vibras.

A los exámenes ‘perdidos’ en algún cajón,
A las maestras buenas que visitaban las mentes,
A las tardes marcadas por el ‘hola y adiós’,
A las noches que embrutecían al más inteligente.

A los vasos ‘de un golpe’ bajo la peluca,
A las travesuras que no tenían ni pies ni razón.
A las damas que iban de frente a la nuca,
A las musas que iban a la cabeza y no al corazón.

A los estadios que nos vestían de crema,
A los mil motivos que sólo necesitaban pasión.
A las colecciones de versos, estrofas, poemas,
A las divas bohemias que nos pedían una canción.

A la fantasía que prefiero ir descubriendo,
A la niñez que nos abandonó pero prometió volver.
A las verdades que seguimos desmintiendo,
A los discursos que se quedaron en un simple papel.

A la pereza de escribirnos algo,
A la voz que no habla por mí,
A los principios morales de vago,
A los vicios que no merecen fin.

2 comentarios:

Álvaяo dijo...

Si no fueron por los vicios, no escribiríamos tantos poemas..

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Sigo diciendo que noto algo de música en estos versos. Seguramente se pondrían musicalizar. Me gusta la actitud que adoptas ante el hecho creativo. Al final sólo la creación nos salva. Un abrazo:
Tadeo